Renacimiento (Parte 1)

 

Carretera Innsmouth-Dunwich, VA. Martes 25 de febrero de 2046, 7:30 p.m.

 

A la mitad de la carretera que conectaba a Dunwich e Innsmouth, en un camino rodeado por el bosque donde la luz rubicunda y amarillenta del crepúsculo anunciaba la llegada de la noche, cuyas estrellas se convertían en millones de pequeños ojos cuyas miradas veían, impasibles, en dirección de un automóvil aparcado a un lado de la carretera.

Una mujer con cabello negro dio la última vuelta a los pernos. La llanta estaba firme. Después se adentró en el automóvil, avanzó y probó los frenos. El carro siguió avanzando. Usó el freno de mano y el vehículo se detuvo antes de llegar a la carretera. Bajó y vio un rastro de aceite. Fue a ver mientras encendía una lámpara que trajo consigo y vio el rastro. Notó que era el líquido de los frenos.

Sacó un celular de su bolsa. Había una solitaria barra; la conexión era insuficiente. Respiró profundamente. Sus dedos apretaron los botones para llamar a su esposo, quien la esperaba en Dunwich. A la primera no contestó. En el segundo intento, ella escuchó a su esposo, Ray. Él no pudo escucharla, aunque la llamara con insistencia por su nombre; Ashley. Colgaron. Ella respiró profundo, regresó al carro y tomó la chamarra que dejó Ray.

Después tomó distancia de la carretera. Comenzó a levantar y mover los brazos cuando veía acercarse un vehículo. Hasta ese momento no se detuvo un solo automóvil. Sus manos comenzaron a sudar. Solo la luz de luna iluminaba la carretera. Ashley intentó nuevamente llamar la atención de alguien. Vio luces a lo lejos. Levantó las manos y las movió enérgicamente. El camión se detuvo veinte metros después de donde estaba Ashley. Posteriormente, ella vio a un hombre salir del vehículo. Se acercó a ella.

  • Buenas noches, ¿Necesita ayuda?, vengo con varios pasajeros que llevo a un hospital psiquiátrico.

Ashley lo inspeccionó de arriba abajo. No podía hablar con Ray. Ya era de noche y estaba en medio de la nada. La única persona que bajó a ayudarla no le daba buena espina al principio. Caminó hacia el vehículo, subió y vio que había enfermeras y pacientes. Se quedó tranquila, había dos cerca de Dunwich; uno de la ciudad y otro privado. Sonrió. Ashley vio que el conductor había regresado.

  • Se lo agradecería mucho – dijo Ashley.

  • Adelante, señorita. Tome asiento.

Posteriormente, Ashley vio un paciente afroamericano viendo hacia la ventana, casi al frente. Tenía vendas en el brazo derecho. Él apenas le devolvió la mirada; parecía estar sedado. Una enfermera estaba a su lado. Fue a sentarse al otro lado de donde estaban. El conductor los llevó por la carretera. Después dobló a la derecha y entró al bosque. Las copas de los árboles cubrieron parte de la pálida luz de luna. Ashley apenas podía ver el bosque si no fuera por la luz del camión de pasajeros. Llegaron a la Fundación Psiquiátrica Langley. Ashley bajó del vehículo tan pronto se detuvo.

Se dirigió a la recepción y tocó el timbre para pedir un teléfono. Notó el logotipo que parecía al ADN, dispuesto como si fuera un dulce con las alas de las envolturas a los lados, observó un punto en cada una de las tres partes. La recibió una mujer con cabello largo y recogido, una bata blanca con una blusa roja. Vio que se llevaban al paciente que vio antes.

  • ¿Le puedo ayudar en algo, señorita?

  • Es muy amable de su parte, necesito hacer una llamada – respondió Ashley.

  • Sígame por aquí, ¿Le ofrezco algo de tomar?

  • Gracias, no se moleste – dijo Ashley.

  • No es molestia, es más, puede pasar la noche con nosotros… ¡Ey, Jonathan!, ¿Podrías traerle una botella a nuestra invitada?, es el conductor que los trajo aquí.

Gritó la mujer, quien levantó y extendió la mano. Ashley alcanzó a ver el tatuaje de un ojo en la palma de la mano izquierda de la mujer.

  • ¿Dónde quedaron mis modales?, Virginia Amber Langley – Expresó la mujer extendiendo la mano a Ashley.

  • Mucho gusto, Ashley Johnson – correspondió el gesto.

  • Señorita Ashley, aquí está el agua. Solo tenemos líneas de tierra para las instalaciones y la recepción es mala. Una disculpa por las molestias.

  • Llamaré para que traigan su automóvil y lo reparen tan pronto podamos – dijo Amber.

El semblante de Ashley mostraba resignación mezclada con esperanza. Después, ella preguntó por una habitación disponible para pasar la noche.

Más tarde, Ashley contemplaba la bruñida luna asomarse y desaparecer entre las nubes. Veía en el monitor del celular la foto de Ray. Abrazó el celular. Ashley escuchó movimiento en el pasillo. Nada raro, pensó. Sin embargo, los pasos parecían erráticos. Algo daba tumbos. Golpeó su puerta con las palmas. Persistente. Ashley se abrazó contra la almohada. Silencio.

Después fue hacia la puerta y abrió. Vio al mismo afroamericano que iba en el camión. Se vieron el uno al otro. La tomó por el antebrazo y la jaló hacia afuera de la habitación. Su faz estaba desencajada del pánico. Ashley notó un escalpelo en la mano derecha de la persona. Lo siguió sin oponer resistencia. El hombre no la amenazó, sino que la jaló con él.

Doblaron por el pasillo que daba a las escaleras. Del impulso, el hombre apuñaló a Amber en el corazón, luego cortó el cuello. El cuerpo de Amber se estrelló contra la pared. El hombre se alejó y tiró el escalpelo. Amber sonrió, el corte de su cuello se curó.

  • ¿Dónde ibas con tanta prisa, Jeremiah?

Tan pronto Jeremiah corría para asestar un golpe a Amber, ella se adelantó y tomó su cuello con una mano. El brazo derecho de Jeremiah se volvió quitinoso. Golpeó con más fuerza. Sin embargo, Amber logró someterlo fácilmente con una llave.

  • Señorita Ashley, me temo que no debió ver eso. Disfrute su estancia – dijo Amber con una sonrisa.

Amber impuso las manos frente a Ashley. Lo último que Ashley vio fueron dos tatuajes parecidos a ojos.

Universidad Miskatónica, Dunwich, VA. Miércoles 26 de febrero del 2046, 12:15 p.m.

 

“Para terminar la transmisión de hoy, les diré que el gusto nos duró poco tras la presidencia de Bernie Sanders y Nina Turner en el 2016. Le diré por qué; los republicanos y los demócratas, para variar, hicieron todo lo posible para obstaculizar los cambios que ellos propusieron. Para no hacer el cuento largo, en estas décadas las corporaciones persiguen activistas y no sé qué hace el gobierno de los Estados Unidos de América al respecto. Para muestra, las protestas en Seattle, organizadas por varios grupos ambientalistas incluyendo “Blue Peace”, ¿La razón?, un tratamiento médico controvertido que realizan varias compañías, incluido el Conglomerado Langley”.

“Para concluir, mañana será el 30vo. aniversario de nuestro canal en EyeTube. Les saluda Karen Kulinksy y Jannette Dorian del ‘The Court of The Jesters’. Les agradecemos su preferencia en todos estos años. Denle ‘like’ y opriman el botón de ‘suscribirse’, se los agradeceremos bastante, y que tengan un buen día”.

 

Charlotte cerró la ventana de su navegador y después dio clic en un documento “Monthly Psychology Bulletin No. 25”, después a otro archivo “Behaviour & Neuroscience Journal No. 10” y leyó con detenimiento el contenido de ambas revistas electrónicas. Ella alcanzó a advertir el sonido de un par de pasos que venían del pasillo. Charlotte tomó el celular con una mano y volteó la cabeza hacia donde escuchó los pasos. Vio a Armitage con máscara en mano.

  • ¿Qué tal, grandulón?

  • No mucho. Vamos al Departamento de Policía de Dunwich, ¿Y tú?

  • Leyendo unas revistas del mes pasado, apenas los pude ojear.

  • Ya habrá tiempo, Charlotte.

Charlotte suspiró, apesadumbrada. Acto seguido, ambos caminaron hasta el final del pasillo hasta encontrarse con una camioneta negra. Nathan estaba en el asiento del conductor mientras Armitage se sentó en el asiento del copiloto, mirando con dirección a Charlotte y Carline.

  • ¿Qué tal, Sandman?, hola, Black Cat. Vámonos, Copperfield – dijo Carline.

  • Anden, vayámonos antes de que Hellfire repita otra vez cómo hacer un Ragú a la Jardinera – dijo Nathan mientras se remojaba los labios pensando en el platillo.

Nathan encendió la camioneta y condujo desde las afueras de Dunwich, por la carretera que recorría de la costa hasta el centro de la ciudad. Armitage se puso la máscara antes de salir de la camioneta. Nathan condujo al estacionamiento en las afueras del departamento de policía, después bajaron y caminaron a la recepción, dentro del edificio. Todos presentaron sus credenciales mientras dos personas los esperaban cerca para recibirlos.

  • Pensábamos que no llegaban, ¿Qué tal están? – dijo un hombre que llevaba un traje de vestir gris, ojos azules ahumados y cabello cano.

  • Capitán Richard Calloway, vayamos al grano, ¿Qué necesita que investiguemos? – inquirió Carline.

  • Ahora les daremos un breve informe.

  • Por cierto, esta cara no me parece conocida, ¿Quién es? – observó Nathan.

  • David Stephenson, del FBI – dijo mostrando su placa, después la guardó.

  • Gusto en conocerlo, Sr. Stephenson, Agente Nathan Lennox – respondió él extendiendo la mano. Stephenson apretó la mano de Nathan.

El Capitán Calloway caminó hasta el fondo del pasillo, abrió la puerta y dejó pasar a las cinco personas que venían con él. Había cuatro sillas además de la de Calloway, quien abrió las persianas. Todos se sentaron, Calloway al último. Buscó su celular y envió un documento a todos menos a David. Los cuatro leyeron el informe.

  • A ver si entiendo, hoy por la mañana el Señor Ray Johnson vino y reportó a su esposa como desaparecida, ¿Cierto? – dijo Nathan.

  • Correcto – contestó Calloway.

  • ¿El vehículo o el celular tienen GPS? – observó Armitage.

  • Ambos. La posición del Chevalier que dejó a un lado de la carretera Innsmouth-Dunwich se movió hacia la Fundación Psiquiátrica Langley – informó Calloway.

  • Me parece una pérdida de tiempo que nos hayan llamado – dijo Carline cruzándose de brazos.

  • Calma, nuestro amigo Stephenson nos pondrá al corriente, ¿Cierto? – observó Nathan.

  • En efecto. Recién envié un archivo con la información del caso. Aunque seré conciso, en el FBI hemos investigado la desaparición de activistas de “Blue Peace” en coordinación con otros operativos de su organización, ¿Sí, Agente Lennox?

  • ¿Trabajaremos con el equipo S.W.A.T.?

  • Sí, aunque actuaremos según sus recomendaciones – dijo David.

  • La orden de cateo está lista para investigar las desapariciones de activistas, en caso de que sean necesarias – dijo Calloway.

  • Lo agradecemos, Capitán – respondió Nathan.

  • Nos coordinaremos con los Departamentos de Policía de Dunwich e Innsmouth, además del FBI. Seremos la vanguardia, por si hay algo inusual – dijo Armitage.

  • Si pasa algo más inusual, déjenlo en nuestras manos, Capitán Calloway – dijo Carline.

  • Se los agradecemos. Díganos si saben algo – dijo el Capitán Calloway.

Acto seguido, Calloway les dio placas del Departamento de Policía de Dunwich. Después los cuatro salieron del cuarto precinto hacia la camioneta. Después hacia el edificio de la “Fundación Psiquiátrica Langley”. Llegaron donde la carretera y el camino que llevaba al hospital. Leyeron nuevamente los informes que les enviaron. Carline, Charlotte y Nathan buscaron en sus sacos, Armitage en su gabardina negra, encontraron dos teléfonos satelitales.

  • Iré por el bosque para recabar inteligencia – propuso Armitage.

  • Me parece perfecto. Carline, ¿Me quisieras acompañar para ver que Ashley esté bien?

  • Gracias, Nathan. Pero no, la señorita Langley no me da buena espina, y sabes que no soy diplomática. Voy con Armitage.

  • Entonces, acompaño a Nathan, ¡Cuídense los dos!, estamos en contacto por los teléfonos satelitales – dijo Charlotte.

  • Manos a la obra – dijo Nathan.

Carline tomó el teléfono satelital y, junto con Armitage, desaparecieron de la entrada. Charlotte se cambió al asiento del copiloto. Nathan arrancó y condujo, pasando junto a los árboles. Vieron sus relojes, 2:30 p.m. Observaron que la luz se entrecortaba en la punta de las hojas, copas y follaje. Nathan veía al frente hasta ver el enrejado color negro. Un guardia fue hacia ellos. Nathan y Charlotte mostraron sus placas, el guardia examinó con suspicacia las identificaciones. Nathan mantuvo la compostura; Charlotte sonrió al oficial. El guardia les devolvió las tarjetas y abrió el portón. Nathan encendió la camioneta, condujo otros kilómetros hasta llegar a la entrada. Vio la fachada de dos edificios, ambos color blanco. Sin embargo, el edificio de tres pisos que estaba más lejano carecía de ventanas.

Nathan se estacionó. Después ambos bajaron y caminaron hacia la recepción. El piso del lobby era mármol con cuadros blancos y negros, intercalados. Parecía un tablero de ajedrez. Nathan se acercó a una de las enfermeras que estaban cerca de él.

  • Buenas tardes, necesito hablar con el o la Directora del hospital.

Nathan mostró la placa a la enfermera, se acomodó sus lentes y dio un paso para atrás. Charlotte observó que ella buscó el teléfono, se veía tranquila. Sin embargo, no les quitó la mirada de encima.

  • Buscamos a la señorita Ashley Johnson. El lugar donde el vehículo de ella está cerca de aquí, por lo que queremos confirmar si la han visto.

La enfermera respiró como si se hubiera quitado un peso de encima. Oprimió los botones del teléfono de plástico y esperó hasta que entró la llamada. Escucharon la voz de un hombre. Les informó que la Doctora iba en camino. La recepcionista colgó.

  • En un momento estará con ustedes la Doctora Virginia Langley.

    Fundación Psiquiátrica Langley, Dunwich, VA, miércoles 26 de febrero, 1:30 p.m.

     

    Ashley vio luces brillantes cerca de ella. Se sentía desorientada, sus ojos distinguieron dos figuras. Intentó mover sus brazos, pero sintió no podía liberarse. Volteó a ambos lados con movimientos lentos. Ashley cerró y abrió nuevamente los ojos; vio a Amber y a otra persona con bata blanca. Amber, con una taza de café en mano, miró a Ashley. Amber tenía un pañuelo de tela alrededor del cuello, puso la taza cerca Ashley.

    • ¿Dónde está…? – dijo Ashley.

    • ¿Jeremiah?, no te preocupes por él. La mejor pregunta es, ¿Qué hago contigo?

    • No sé de qué hablas.

    • ¿En serio, Ashley?

    Amber se quitó el pañuelo. Ashley vio con terror la herida que cicatrizó; la lesión del cuchillo debía matarla por sangrado, pero estaba frente a ella, con poco más que una cicatriz que ya sanó. Tan solo se veía una línea en la blanca piel de la doctora. Amber se puso de nuevo el pañuelo color rosa.

    • ¿La pongo con los demás sujetos de prueba, Doctora Virginia Amber?, era broma, ni siquiera sabemos si la vienen a buscar.

    • Y no la podemos dejar ir. Pensándolo bien, nadie te creería si dijeras lo que viste. Te presento al Doctor Dion Taylor.

    Acto seguido, Amber quitó las amarras de los brazos y piernas de Ashley. Amber le dio la espalda a Ashley mientras buscaba algo sobre la mesa. Ashley se levantó y pensó que, si no estuviera tan mareada, le daría un golpe por sorpresa y correría. Sin embargo, recordó que Amber sobrevivió a un corte del cuello. Tomó en cuenta que Dion defendería a Amber. Se sentía impotente.

    • ¿Quieres azúcar para el café? – propuso Amber. Ashley contuvo una risa.

    • ¿Estás de broma? – respondió Ashley con molestia. Amber se quedó viendo Ashley, sonrió.

    • Puedes decir que no – aclaró Amber, encogiéndose de hombros para después tomar un sorbo de café.

    Dion vio que un pastor belga malinois venía hacia ellos, él tomó un plato de comida para perro que había preparado y lo puso cerca del can. Amber bajó la mirada, abrió los ojos y jugó con el pelo de la cabeza del animal mientras lo veía comer. Volteó a ver a Ashley.

    • ¡A que no está bonito Leonardo!, por cierto, te mostraré algo. Pero antes, pediré que alguien lo lleve a pasear – dijo Amber.

    Amber se levantó, acarició a Leonardo. Después, le puso el collar y la correa que encontró en un cajón del escritorio; posteriormente, llevó con gentileza al can hasta salir de la habitación. Dion se levantó y caminó hacia las donde estaban los ratones, al otro lado de la habitación donde estaban. Él trajo una rata blanca dentro de una de las Cajas de Skinner. Ashley no tenía un buen presentimiento. Amber regresó poco tiempo después con una bolsa con semillas de girasol y se sentó junto a ella.

    • ¿Gustas unas? – cuestionó Amber.

    Ashley tomó unas pocas semillas de girasol, les quitó la cáscara y se las comió poco a poco. Las degustó con lentitud, para después humedecerse los labios. Suspiró de alivio ya que no sentía que algo cambiara en ella.

    • Muchas gracias – dijo Ashley.

    • No me lo agradezcas, Ashley, ¡Oh!, lo que te prometí.

    Amber tomó dos semillas de girasol y sopló sobre ellas. Sus manos emitieron un breve resplandor esmeralda. Se las ofreció a la rata, la cual se las comió. Amber se quedó viendo al roedor con una sonrisa sombría, Ashley temblaba, expectante de lo que iba a pasarle a la rata. Poco tiempo después, ésta comenzó a morderse las patas delanteras hasta desangrarse, después las pequeñas zarpas hicieron cortes en el hocico y cabeza del animal. Al poco tiempo, la rata corrió de forma errática y chocó contra la pared de plástico. La pared de plástico se agrietó y dejó una huella de la sangre de la cabeza del roedor. La rata, ciega, embistió otros puntos de la Caja de Skinner.

    Después del cuarto golpe, el roedor dejó de moverse. Se quedó cerca de la pared más cercana a Ashley quien se acercó y vio la cabeza del ratón. Escuchó un crujido que dejó al descubierto una flor roja. Pronto, del cuerpo del ratón salieron dos flores más a la altura de los omóplatos. Ashley vio que los tallos de las flores giraban hacia ella; observó pequeños dientes cerca de los pétalos, donde debería estar el pistilo. Después notó que el cadáver del ratón comentó a moverse hacia ella. Las tres flores comenzaron a morder la pared de plástico mientras el roedor se movió y comenzó a arañar con furia, sin hacer mucho daño a la caja. Ashley saltó para atrás y tiró las pocas semillas que le quedaban en la mano.

    • No me sale tan bien como a mi hermana mayor… ¿Y recuerdas la llave que le hice a Jeremiah?, mi hermano me la enseñó.

    La expresión de Ashley era de temor más que de sorpresa. El teléfono sonó y Dion alcanzó a contestar, después vio a Amber. Dion asintió.

    • Amber, unos agentes de la policía vinieron a preguntar por Ashley.

    • Eso fue rápido. Decidiré qué hacer contigo después de platicar con la policía. Por cierto, Ashley… espero que no intentes escapar con Jeremiah o sola. No me gustaría que conocieras a Brutus cuando tiene hambre, ¡Adiós!

    Amber se levantó de la silla, comió unas pocas semillas de girasol, salió del cuarto y caminó a la recepción tan pronto cerró la puerta. Después caminó hacia la recepción. Vio a dos personas. Un hombre alto, cabello castaño corto, piel blanca, ojos verdes, camisa blanca y gabardina color café. Lo acompañaba una mujer cuya estatura era más baja que la de él, un poco más alta que Amber; observó que los ojos celestes, la serpenteante cabellera rubia que le llegaba hasta los hombros, cuyas puntas del cabello estaban teñidas de azul. Bajó la mirada y notó que llevaban guantes color negro. Después a los ojos. Amber respiró, calmada. Charlotte observó a Amber.

    • Buenas tardes, oficiales, ¿En qué les puedo ayudar?

    • Agente Lennox, mucho gusto. Estamos buscando a Ashley Johnson, la reportaron desaparecida.

    Nathan y Charlotte observaron la cara de Amber, parecía de afable. Sin embargo, Amber consideraba que si no les decía podría ganar tiempo y experimentar con Ashley aunque, por otro lado, bien podrían saber que estaba con ella. Sería un inconveniente llamar la atención de la policía en caso de que ella mintiera. Claro que si le presentaran cargos por el secuestro de Ashley, sería el menor de los problemas para Amber.

    • La señorita Ashley está con nosotros, trajimos su automóvil y lo mandamos a reparar. Mi nombre es Virginia Amber Langley.

    • El gusto es mío, Dra. Virginia. Nos gustaría hablar con Ashley Johnson, por favor – dijo Charlotte.

    • ¿Ella?, está sana y salva. Pueden hacer una llamada para comprobarlo. Íbamos a llamar por la mañana, pero estuvimos atendiendo a varios pacientes. Ella podrá regresar cuando el carro esté listo.

    • Es muy considerada de su parte, pero no se preocupe, Dra. Amber. Mañana vendremos a ver a la señorita Ashley – dijo Nathan.

    Charlotte, desconfiada, disimuló un golpe con el codo a las costillas Nathan, él no se inmutó ni volteó a ver a Charlotte. Sin embargo, sonrió con amabilidad a Amber y le extendió la mano. Amber correspondió el gesto con un apretón de manos firme, manteniendo la mirada en los ojos de Charlotte y Nathan.

    • Los esperaré con gusto, Agentes Nathan y Charlotte.

    Acto seguido, ellos regresaron desde la recepción hasta la camioneta, caminando por el piso de color blanco y negro dispuesto en un patrón de ajedrez, una jardinera con rosas rojas y blancas, además de un camino con grava hasta llegar a su vehículo.

    • Me gustaría conducir, Nathan, si no es molestia.

    Nathan se encogió de hombros, le dio las llaves a Charlotte y entraron en sus respectivos lugares. Charlotte encendió el vehículo, dio la vuelta hasta la entrada y condujo hasta la carretera Innsmouth-Dunwich. Por último, se estacionó en la lateral de la carretera y suspiró.

    • ¿Qué fue eso, Nathan?, pudimos presionarla un poco más al hablar con Ashley.

    Nathan abrió la ventana, sacó una cajetilla de cigarros y un cerillo mientras veía a Charlotte. Encendió el cigarro e inhalo, después vio los brazos cruzados de ella y la mirada que lo escudriñaba de arriba a abajo. Por último sopló para afuera de la camioneta.

    • Primero, y siendo abogado del diablo, Calloway nos facilitó la ubicación del GPS y Amber confirmó lo que ya sabíamos – dijo Nathan.

    • Pero, por lo que observé de la plática que tuvimos, considero que es calculadora. No me pareció del todo honesta.

    • Segundo, suponiendo que esta observación sea acertada, no podemos entrar sin tener más información. Entonces no la invitarías a un juego de póquer, ¿Eh?

    Charlotte rio entre dientes, disimulando impaciencia. Después inhaló, miró con detenimiento a la carretera, suspiró, volteó a ver al bosque y después a Nathan quien inhaló por segunda vez su cigarrillo para después expulsar el humo hacia la carretera. Nathan vio a Charlotte, él notó los ojos llorosos y la tensión de ella en los labios. Acto seguido, Nathan tomó el teléfono satelital notando que recibió una llamada de Armitage. Miraba hacia el bosque, meditabundo, calculando sus palabras.

    • Alexander, supongo que Kara y tú están en casa. Cambio… vamos para darles un aventón. Cambio… ¿Que te picó un abejorro?, ¡Me lleva!, entiendo, nos alcanzan luego. Cambio y corto.

    Charlotte salió de la camioneta, estiró los brazos, subió la vista y dio una vuelta entera para disimular que buscaba algún dron. Escuchó las aspas de uno que pasaba a lo alto, del lado del bosque, casi detrás de ellos a su derecha. Acto seguido, ella regresó a la camioneta y asintió a Nathan, él apagó su cigarrillo y vio a Charlotte. Por último, ambos se retiraron con rumbo a Dunwich.

    • Parece que tienen buena mano – dijo Nathan.

     

    Fundación Psiquiátrica Langley, Dunwich, VA. Miércoles 26 de febrero, 2:00 p.m.

     

    Carline y Armitage apoyaron sus manos sobre el tronco de un árbol viendo con los binoculares hacia lo que había detrás del enrejado. Observaron que la camioneta donde estaban Charlotte y Nathan entró en el bosque, dejando atrás el hospital psiquiátrico. Después, volvieron a observar la jardinera. Amber no salió. Carline configuró el control de los drons que estaba en el monitor de una computadora portatil no más grande que una libreta. Vio al edificio que carecía de ventanas. Por otro lado, Armitage sacó la Smith & Wesson M&P y la Colt M1911A2, una a la vez para revisar que estuvieran cargadas. Carline vio de reojo a Armitage.

    • ¿Qué piensas, Sandman?

    • Obtener información para después reagruparnos con Charlotte y Nathan.

    • Por supuesto, aunque me refería al caso.

    • No hay suficiente información para actuar, pero no me da buena espina que ese edificio tenga todos los vidrios opacos.

    Carline sacó un dron no más grande que una libélula y, con la computadora portátil, lo probó estando cerca de ellos. Tocó la película de su brazalete para que el dron subiera, bajara y se moviera de izquierda a derecha. Armitage observó que del techo de uno de los edificios salía un dron; él vio cómo zumbaba por encima de ellos, dirigiéndose a la carretera. Después, él tomó el teléfono satelital y marcó al de Charlotte. Sin embargo, ella no contestó. Carline observó con los binoculares al techo del edificio, ningún otro dron despegó. Armitage marcó al teléfono de Nathan.

    • Alexander, supongo que Kara y tú están en casa. Cambio – dijo Nathan.

    • Equipo Bravo, reportándose. Cambio – Dijo Armitage.

    • Vamos para darles un aventón. Cambio.

    • Revisen sus cuatro en punto. Avistamos un dron en su dirección. Cambio.

    • ¿Que te picó un abejorro?, ¡Me lleva!, entiendo, nos alcanzan luego. Cambio y corto.

    Carline tomó el dron entre sus manos, lo apagó y suspiró. Poco después, escucharon el zumbido del dron que voló hacia el techo del mismo edificio de donde despegó. Armitage observó con detenimiento el techo; ningún otro salió. Carline exhaló, calmada, dejó su dron en el suelo e hizo un vuelo de prueba para después acercarlo al edificio donde salió el aparato. Los dedos de ella configuraron la visión del dron para ver en infrarrojo. Ambos escucharon el trino de los pájaros, además de pasos pequeños y rápidos. Por otro lado, Armitage se puso de espaldas a Carline, observando lo que pudiera venir del bosque; él escuchó el aletear de unas aves cerca de ellos. Después, Carline hizo que el dron regresara a donde ellos estaban. Ambos escucharon el crujir de una rama a la derecha de donde estaba Armitage, sonaba lejano. El silencio envolvió al bosque. Solo se escuchó el breve traqueteo de los seguros de la Colt de Armitage y Carline. Recorrieron la vista izquierda y derecha. Los pasos acortaron la distancia entre ellos y se hicieron más rápidos. Escucharon cómo caían los árboles mientras eso se acercaba. Con la otra mano, Armitage sacó una piedra de su gabardina. Poco después, el adefesio los alcanzó. Armitage corrió hacia la monstruosidad, esquivando las cuchillas que bajaron y cortaron la espalda de él.

    • Mbesh’vekká (Laberinto, materialízate) – dijo Armitage.

    Acto seguido, Armitage se teleportó a la derecha de la monstruosidad. Carline y él dispararon munición normal contra el engendro, las cuales se desviaron por el grueso y quitinoso caparazón. La monstruosidad volteó y tres pares de ojos vieron en dirección a Carline. Dos pares de mandíbulas tan filosas como guadañas se abrieron; se abalanzó sobre ella quien se teleportó al lado derecho de Armitage, quien tomó la Smith & Wesson mientras Carline hizo lo mismo con su Colt; “Kam’thodú” (Munición Kinética) recitaron al unísono. Después dispararon cuatro veces a una de las patas delanteras y al costado izquierdo. Las balas se incrustaron en el caparazón, aunque las balas no salieran.

    • K’tuga, Phtagn’kát! (¡Te invoco, Cthuga!).

    Al terminar la invocación, Carline se cubrió de llamas azules. Por otro lado, la bestia emitió un gruñido y vio tanto a Carline como a Armitage, quienes lo observaron de vuelta. Carline proyectó fuego contra la aberración al mismo tiempo que éste corrió hacia ella, el adefesio abrió las fauces mientras Armitage corrió debajo de la bestia mientras él recitaba “Khorak’mín’nungká” (Concédeme invulnerabilidad), inmovilizándolo y haciendo que que la monstruosidad recibiera las llamas de Carline. La bestia dejó de moverse, Armitage se apartó del animal y Carline las llamas se desvanecieron de su cuerpo; poco después, Carline realizó una plegaria y sus ropas se repararon al poco tiempo.

    Armitage tomó su teléfono satelital y comenzó a marcar. Al mismo tiempo, observaron cómo el adefesio se levantó frente a ellos; Armitage colocó nuevamente el teléfono en un compartimento que llevaba en la cintura. La quemadura que debía estar en su boca volvió a ser una caparazón, músculos y dos cuchillas escarlatas que se abrían de par en par, la monstruosidad aulló y se abalanzó sobre Armitage, quien ocultó el teléfono y tomó con rapidez su arma.

    • Round dos – dijo Armitage.

    • Terminemos con esto.

    La bestia se abalanzó sobre él mientras Armitage se cubrió y ofreció su brazo al adefesio mientras mantenía la Smith & Wesson con la otra mano. Al mismo tiempo, Carline se teleportó al costado de la aberración. Por otro lado, Armitage dejó que la monstruosidad le arrancara el antebrazo sin que él se inmutara; Armitage apuntó al cuello del mulo. Ambos guardaron la distancia, acercaron sus revólveres a sus bocas y recitaron con rapidez “Kam’thodú-phtán, Rod’kú’hó” (Primero Munición Kinética, segundo explota), por apuntaron contra el adefesio, dispararon y los disparos impactaron contra la boca y el vientre. Armitage se teleportó manteniendo la distancia, viendo al frente de la bestia que se tambaleó y calló de costado después de que las balas entraran mientras que las detonaciones hacían que las esquirlas se adentraran más en el cuerpo de la aberración. Carline y Armitage siguieron apuntando hacia aquella quimera quitinosa. Armitage respiró, se concentró e hizo una breve invocación para que su brazo se reconstruyera desde los huesos hasta la piel. Acto seguido, tomó el teléfono satelital y marcó a Nathan.

    • Equipo Bravo reportándose. Hostil neutralizado. Repito: Hostil neutralizado, ¿Me copian?

    • Fuerte y claro, Armitage. Cambio – dijo Nathan.

    • Tenemos muestras para el caso. Cambio.

    • Vamos para allá. Cambio y corto.

    Carline suspiró de alivio. Acto seguido bajó el arma y la ocultó en la pistolera que tenía alrededor de la cadera. Armitage respiró calmado mientras observó su brazo reconstruido, hizo una mueca de molestia más que de dolor. Él contrajo y estiró el brazo, movió los dedos, se vio el dorso y la palma de la mano, todavía estaba ensangrentado. Poco después aparecieron Nathan y Charlotte, ambos vieron a Carline y a Armitage, después observaron al robusto cuerpo de aquella aberración.

    • Esto le va a encantar al Dr. West – dijo Charlotte.

    • Definitivamente, Black Cat – dijo Carline.

    • HQ, solicitamos un equipo de extracción de muestras. Cambio y fuera – dijo Armitage.

    Carline y Armitage observaron una parte de la coraza de la aberración, no más grande que un celular. Armitage se acercó, levantó el pedazo de quitina y se la mostró a Carline. Ella tomó la piedra y recitó «antre, lespri, epi se pou je m’ak zòrèy mwen» (cr. hai «entra, espíritu, y sé mis ojos y oídos»). Después se la regresó a Armitage quien vio fragmentos del caparazón esparcidos cerca de ellos.

    • Tendremos ojos y oídos. Te ayudo con los demás.

    • Definitivamente. Manos a la obra – dijo Carline.

    Acto seguido, aparecieron varias personas que cortaron a la monstruosidad por las extremidades, el torso con el vientre devastado y la cabeza con dos pares de pinzas además de unas patas delanteras que terminaban en cuchillas. Una vez que se llevaron a la bestia, Nathan, Carline, Charlotte y Armitage desaparecieron para replegarse a la Universidad Miskatónica.

     

    Fundación Psiquiátrica Langley, Dunwich, VA. Miércoles 26 de febrero, 6:35 p.m.

     

    Dion. Amber y Ashley caminaron con rumbo al bosque. Dion y Amber alumbraron el bosque. Ashley caminaba delante de ellos e hizo una finta de que iba a escapar. En poco tiempo, Amber acortó la distancia de un salto y le dio una palmada en el hombro a Ashley.

    • Ashley, en serio no quiero que veas a Brutus sin mí, ¿Sabes?, es algo temperamental cuando no estoy cerca.

    • Todavía recuerdo el día en lo vi comer, y me pone los pelos de punta – dijo Dion.

    • ¡Aw!, ¡Pero a poco no fue lindo! – dijo Amber.

    Dion se sacudió y caminaron hacia un claro del bosque, Amber notó unas pocas vísceras sobre el suelo además de varios pedazos de la coraza; caminó hacia uno de los trozos, lo levantó y abrazó. Dion suspiró y vio las lágrimas de Amber rodar por sus mejillas; Amber las secó y vio a Dion.

    • ¿Llamamos a Erick o a Serena? – dijo Dion.

    • Definitivamente a Erick. Serena está en una conferencia en Francia – dijo Amber.

    • Me pregunto qué hacemos con los sujetos de prueba – dijo Dion.

    • Primero veamos si Erick está disponible. Sabremos qué hacer después, incluso con nuestra invitada.

    Amber volteó hacia donde estaba Ashley, a quien todavía sujetaba del hombro. Por último, Amber puso su dedo índice en sus labios como gestos para que guardara silencio. Ashley sintió terror al ver aquella sonrisa pérfida escondiéndose tras una máscara de afabilidad. Los tres subieron al segundo piso. Ashley caminó por el pasillo donde los interceptó Amber, después vio el cuarto por donde pasó Jeremiah y, por último, observó la puerta que daba a un puente que los llevaba al laboratorio; Ashley bajó la mirada y se detuvo hasta que Dion abrió la puerta. Amber se quedó detrás de Ashley, quien se sentía una prisionera. Cruzó el puente a regañadientes, entró en el laboratorio y bajaron hasta un piso bien iluminado. Era la primera vez que Ashley entraba allí.

    Después, Ashley vio unas cámaras cilíndricas con una ligera inclinación. Los vidrios rectangulares de la parte de arriba estaban empañados, aunque supuso que habían más personas como Jeremiah. Ashley no sabía si buscarlo e intentar huir o irse sola. El problema era la increíble fuerza de Amber además de que todo el hospital iría tras de ella. Acto seguido, Amber y Dion llevaron a Ashley a un cuarto cuyo vidrio dejaba ver una habitación blanca con una mujer caucásica, atada de pies y manos a una cama de acero además de estar amordazada, Ashley observó un catéter cuya aguja estaba en el brazo derecho; ella veía en dirección a donde estaban. Su mirada era de miedo, lloraba y gritaba profusamente. La mitad de su cara estaba desfigurada por un crecimiento quitinoso en su frente, sin cabellera y con uno de los ojos negros, mientras que su brazo izquierdo estaba hinchado y terminaba en tres dedos con pequeñas garras. Ashley se horrorizó y lloró al verla e imploró que dejaran ir a la mujer, sin obtener respuesta de Dion o de Amber, quien la miró con una extraña mirada de compasión. Ashley forcejeó contra Amber, quien le aplicó una llave en el brazo, obligando a Ashley a ver a la mujer.

    • Miércoles 26 de febrero de 2046, 7:10 p.m. hora de la Costa Este. Se le aplicará por sexta vez 2mg del suero Umbra a la sujeto de prueba X-1090. Se espera que la sujeto de prueba controle el crecimiento de quitina en su cuerpo, es decir, que el cuerpo de la sujeto experimental o vuelva a tener apariencia humana o no mute más – reportó Dion.

    Ashley intentó zafarse, Amber se colocó detrás de ella y aplicó más fuerza en el brazo de Ashley quien gritó de dolor mientras ella veía que un líquido ocre fluía por el catéter al entrar en las venas de la mujer quien se quedó inmóvil por un momento. Después Ashley vio cómo la espalda de la fémina se arqueó. Movió con sus miembros de forma vigorosa aun con los amarres de cuero. Su cuerpo se envolvía en llamas por los rápidos cambios en el cuerpo; la pupila del ojo sano se oscureció. Su brazo derecho se retorcía en un ángulo inusual. Los dedos anular y meñique se fusionaron, al igual que el dedo del corazón con el índice para después formar zarpas. La boca mantenía alguno de sus dientes humanos aunque la mayoría se volvieron afilados como dagas.

    Amber soltó a Ashley y Dion la tomó para que escaparan del cuarto. La monstruosidad se liberó de la cama de acero y golpeó con fuerza el vidrio. Ashley la recibió con una sonrisa de desconcierto y miedo al mismo tiempo que la mujer clavó sus garras en el cuerpo de Amber, quien la miró con parsimonia y decepción las zarpas además de la cara de la mujer. Amber le impuso las manos sobre el pecho y después de emitir un resplandor esmeralda, una llama nació del torso de lo que quedaba de humanidad en la mujer, quien respiraba con agitación mientras apretaba los dientes al mismo tiempo que veía a Amber viéndola con frustración. La mujer gritaba con una voz inhumana. Sus intentos de apagar el fuego fueron inútiles ya que se expandió por su torso y después a su cuerpo. Por último, la mujer cayó de rodillas al suelo, yerta. Amber se quitó las zarpas y dejó que el cadáver se calcinara hasta que quedaron cenizas.

    • ¡La mataste, maldito monstruo! – gritó Ashley, mientras corría hacia Amber. Su palma golpeó con fuerza la mejilla de Amber. La expresión de Amber era de decepción al ver la pila de cenizas.

    • No logré que ella fuera perfecta. Debo hacer más experimentos.

    Dion y Amber dejaron la cámara donde estaba el vidrio. Ashley salió poco después sollozando al ver lo que antes era una mujer, mientras que los ojos de Ashley se volvían puñales con dirección a Amber y a Dion. Debía buscar cómo escapar con Jeremiah, no importaba el costo.

     


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